sábado, 28 de febrero de 2009

El poema eres Tú

1. Escucha la sabiduría de tu cuerpo, que se expresa por señales de comodidad e incomodidad. Cuando elijas cierta conducta, pregunta a tu cuerpo que siente al respecto. Si tu cuerpo envía una señal de inquietud física o emocional, ten cuidado. Si tu cuerpo envía una señal de comodidad y anhelo, procede.

2. Vive en el presente, que es el único momento que tienes. Mantén tu atención en lo que existe aquí y ahora; busca la plenitud en todo momento. Acepta lo que viene a ti total y completamente para que puedas apreciarlo y aprender de ello; luego déjalo pasar. El presente es como debe ser. Refleja infinitas leyes de la Naturaleza que te han traído hasta este pensamiento exacto, esta reacción física precisa. Este momento es como es porque el Universo es como es. No luches contra el infinito esquema de las cosas; por el contrario, sé uno con él.

3. Dedica tiempo al silencio, a meditar, a acallar el diálogo interior. En momentos de silencio, cobra conciencia de que estás recontactándote con tu fuente de conciencia pura. Presta atención a tu vida interior para que puedas guiarte por tu intuición, antes que por interpretaciones impuestas desde fuera sobre lo que conviene o no te conviene.

4. Renuncia a tu necesidad de aprobación externa. Sólo tú eres el juez de tu valer; tu meta es descubrir el infinito valor de ti mismo, sin dar importancia a lo que piensen los demás. Al comprender esto se logra una gran libertad.

5. Cuando te descubras reaccionando con enojo u oposición ante cualquier persona o circunstancia, recuerda que sólo estás luchando contigo mismo. Presentar resistencia es la reacción de las defensas creadas por viejos sufrimientos. Cuando renuncies a ese enojo te curarás y cooperarás con el flujo del universo.

6. Recuerda que el mundo de allí fuera refleja tu realidad de aquí dentro. Las personas ante las cuales tu reacción es más fuerte, sea de amor u odio, son proyecciones de tu mundo interior. Lo que más odias es lo que más niegas en ti mismo. Lo que más amas es lo que más deseas dentro de ti. Usa el espejo de las relaciones para guiar tu evolución. El objetivo es un total conocimiento de uno mismo. Cuando lo consigas, lo que más desees estará automáticamente allí; lo que más te disgusta desaparecerá.

7. Libérate de la carga de los juicios. Al juzgar impones el bien y el mal a situaciones que simplemente son. Todo se puede entender y perdonar, pero cuando juzgas te apartas de la comprensión y anulas el proceso de aprender a amar. Al juzgar a otros reflejas tu falta de autoaceptación. Recuerda que cada persona a la que perdones aumenta tu amor a ti mismo.

8. No contamines tu cuerpo con toxinas, ya sea por la comida, la bebida o por emociones tóxicas. Tu cuerpo no es sólo un sistema de mantenimiento de la vida. Es el vehículo que te llevará en el viaje de tu evolución. La salud de cada célula contribuye directamente a tu estado de bienestar, porque cada célula es un punto de conciencia dentro del campo de la conciencia que eres tú.

9. Reemplaza la conducta que motiva el miedo por la conducta que motiva el amor. El miedo es un producto de la memoria, que mora en el pasado. Al recordar lo que nos hizo sufrir antes, dedicamos nuestras energías a asegurarnos de que el antiguo sufrimiento no se repita. Pero tratar de imponer el pasado al presente jamás acabará con la amenaza del sufrimiento. Eso sólo ocurre cuando encuentras la seguridad de tu propio ser, que es amor. Motivado por la verdad interior, puedes enfrentarte a cualquier amenaza, porque tu fuerza interior es invulnerable al miedo.

10. Comprende que el mundo físico es sólo el espejo de una inteligencia más profunda. La inteligencia es la organizadora invisible de toda la materia y toda la energía; como una parte de esta inteligencia reside en ti, participas del poder organizador del cosmos. Como estás inseparablemente vinculado con el todo, no puedes permitirte el contaminar el aire y el agua del planeta. Pero en un plano más profundo, no puedes permitirte el vivir con una mente tóxica, porque cada pensamiento crea una impresión en el campo total de la inteligencia. Vivir en equilibrio y pureza es el más elevado bien para ti y para la Tierra.”

D. Chopra

miércoles, 25 de febrero de 2009

Actualizar la vida espiritual

Así como necesitamos actualizar los conocimientos y la información profesional, también necesitamos desenvolvernos como seres humanos durante toda la vida. Así como elegimos una profesión y nos empeñamos en aprender mas y mas sobre ella, también podemos aprender a vivir conscientemente, a expandir nuestro horizonte , a descubrir nuevas posibilidades de realización. Llegar a la edad adulta significa estar listos para seguir trabajando y formándonos de manera consciente y responsable. De esta forma podemos transformar momentos de conflicto en instrumentos de cambio y desenvolvimiento.
Por supuesto, que podemos decir que todos aprendemos continuamente de nuestras experiencias y viscisitudes, pero cuando ese aprendizaje no es sistemático y consciente sino reactivo, da lugar a mucho sufrimiento. Vivimos como si condujeramos un vehículo a ciegas, como si no tuvieramos otra opción que chocar contra algo antes de darnos cuenta de que tenemos que cambiar de rumbo. Sin embargo, nuestra vida podría ser un proceso de desenvolvimiento continuo y armónico si usamos las dificultades y las contradicciones como signos que nos muestran como seguir avanzamos en el descubrimiento de la vida y de nosotros mismos.
Si aceptamos que no somos un producto terminado, sino que necesitamos desenvolvernos como individuos a lo largo de toda nuestra vida y , en especial, si tomamos la determinación de hacerlo, comenzamos una nueva etapa de la vida marcada por la vocación espiritual.

domingo, 22 de febrero de 2009

¿ Adonde buscamos ?

Una mujer estaba buscando algo en el suelo junto a un farol. Pasó por allí un hombre y se paró, curioso, a observar a la mujer, que afanosamente buscaba y buscaba. Intrigado, después de un rato, el hombre preguntó:

-Buena mujer, perdona que me inmiscuya en tus asuntos, pero ¿podrías decirme que buscas?

Y la mujer repuso:

-Busco una aguja que he perdido en mi casa, pero como allí no hay luz he venido a buscarla junto a este farol.

Cuento Zen

Como esa mujer muchas veces procedemos los seres humanos. En lugar de buscar dentro de nosotros mismos (donde mora el más verdadero gurú, el paraíso interno, la respuesta), buscamos fuera de nostros lo que jamás podremos hallar fuera.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Detenerse

Con tolerable aproximación podemos representar el pensamiento como el fluir de una
corriente de agua que continuamente baja de desconocidas montañas (lo instintivo, lo
racional), se plasma en el curso de antemano trazado, para desembocar finalmente en la
inmensidad del mar de la Materia. El pensamiento fluye siempre, su actividad es incesante, cuando no consciente, subconscientemente; tal sucede durante la noche, estando entregados al sueño, mientras el cuerpo descansa.
Sin embargo, si se pudieran retener las fuerzas mentales (pensamientos), se multiplicaría
enormemente su poder al ponérselas de nuevo en movimiento. Los resultados pueden ser sorprendentes; la Materia respondería a su llamado. Cristo dijo : "Si tuvierais verdadera fe, le diríais a la montaña: ¡muévete!, y ella iría hacia vosotros". De tanta importancia es el control de las fuerzas mentales, que en todo camino espiritual es lo primero que se enseña . El fin deseado es que el pensamiento sea el caballo de la Mente Superior, y no que ésta esté sujeta a aquél.
Es bueno comenzar prácticas que nos permitan aquietar la mente y existen distintas técnicas que pueden aplicarse una de ellas es el "examen retrospectivo". Bajo una denominación u otra y practicado en formas diversas, han hecho uso de este ejercicio muchas religiones y escuelas místicas.
Preferentemente se realiza de noche, al acostarse, o poco antes.Tras un minuto de descanso mental, se debe procurar recordar los hechos ocurridos durante el día, desde el momento que se empieza el ejercicio, retrocediendo sucesivamente, hasta el momento de despertar. Al principio, suele existir una tendencia a tardar mucho en el recuerdo de los hechos, para obviar lo cual es conveniente detenerse o, mejor dicho, fijar la atención en lo más importante, descartando los sucesos más triviales. Siempre hay tres o cuatro hechos que se destacan. Hay que fijarse objetivamente en el hecho, no calificarlo.